Por Oswaldo Osorio (*)
Hace 20 años yo iba al cine 300 veces al año. Ahora, aunque lo quisiera, no podría, porque la oferta de la cartelera ha bajado esa cifra casi hasta la mitad. Paradójicamente, las salas de cine se han multiplicado. Con las que acaba de abrir Cinépolis, solo en el área metropolitana de Medellín llegan a casi un centenar. En otras palabras, actualmente hay más dónde ver cine, pero menos cine para ver.
No hay que pensar ni investigar mucho para saber la razón de esto, porque tal situación se da desde que, en 1927, Cine Colombia compra la empresa de los hermanos Di Doménico y contrata a los Acevedo para que hagan noticieros y dejen de hacer películas. De esta manera, el mayor exhibidor del país saca del camino a las dos familias pioneras del cine nacional, y así despeja el panorama para poder llenar sus salas con todo el cine de Hollywood que siempre le ha sido más rentable.