Andrés Waissbluth trae… 199 Recetas para ser feliz

Por Rocío Valverde Grau

Andrés Waissbluth terminó su película “199 Recetas Para Ser Feliz”. El director exhibe su nuevo trabajo, fruto de la competencia “Work in progress” del 14ª versión del Festival Internacional de Cine de Valdivia, en la que presentó la preproducción del film y ganó el financiamiento para terminarla.

Este director nació en 1973, estudió en la escuela de cine cubana, EICTV y además es ingeniero comercial de la Universidad Católica. Su primer largometraje, “Los Debutantes” (2003), fue la película chilena nominada para los premios Oscar y Goya 2004.

Sus cortometrajes “Amén” (1994), Suburbios (1996) y los documentales “El Príncipe Carlos” (1995) y “18 en el Parque” (1999) han sido presentados en festivales de tres continentes, obteniendo premios en Cuba, Alemania y Chile. Actualmente co-dirige (con Cristián Jiménez) la película experimental “Hotel”.

199 Recetas Para Ser Feliz es una cinta llena de sentimientos que van chocando en la pantalla y en quienes la están observando. La película fue rodada en Barcelona en el 2006 y cuenta con 14 copias para el país. Un libro de autoayuda, una pareja fuera de su país, una visita inesperada y mucho calor, marcan la historia de esta película, la que según su propio director, es para discutir y reflexionar. Un film fresco que busca posicionarse en el imaginario del público y que pese a todo, está hecha para amarla u odiarla, como él mismo describe.

Waissbluth, habla de su cinta y del aceptamiento que ésta ha tenido en el público, además de dar una visión bastante crítica sobre el momento que está pasando la industria del cine chileno y su relación directa con las salas de cine.

Periodista:¿En qué se basa este nuevo trabajo?

Andrés Waissbluth: La película se basa en un cuento que se llama “Noticias de Milo”, publicado en un libro llamado “Mujer desnuda fumando a la ventana” de Marcelo Leonart.

P.: ¿Cómo esperas que la gente reciba tu película?

A.W.: Creo que es una película íntima, no sé si contemplativa. Tiene un punto claro, que es donde hay un matrimonio, hay una crisis de pareja. El mismo título hace directamente una mención a problemas psicológicos y de cómo nos enfrentamos a eso. La película invita a la conversación, hay gente que la ama, me han llegado muchos mails de gente agradeciendo la película, que la considera muy importante, muy fresca tanto en su estilo como en su mensaje. Pero hay gente a la que también le genera lo contrario, que la odia, que le molesta, que le perturba, que le incomoda.

Creo que eso es súper positivo y espero que a la gente en Valdivia le pase lo mismo, que vayan las parejas y salgan no “agarrándose del moño en mala”, pero que salgan discutiendo, desmenuzando la película. Probablemente va a haber alguien que la ame y alguien a quien le disguste, pero fue pensada así y creo que no hay que tenerle miedo a la discusión sólo hay que ir y luego tomar partido.

P.: ¿Cómo ves la proyección de la película?

A.W.: Es un juego de amor-odio, incluso hay gente que sale detestando el film, pero después me llama o me escribe y me dicen: “oye salí odiándola pero ahora me gusta”. En el fondo la película va madurando en la gente, porque te deja en un estado especial. Estamos muy conformes y lo que venga no se sabe, pero tampoco tiene mayor importancia. Ya está hecha y la gente cuando la ve, reacciona.

P.: ¿Cómo le ha ido a 199 Recetas Para Ser Feliz?

A.W.: Ya la están exhibiendo en el cine. Estuvo en el Festival de Antofagasta donde obtuvo el premio del público y además el año pasado ganó el Work in Progress en Valdivia.

P.: ¿Qué camino sigue ahora la película?

A.W.: Ahora vamos al Festival Internacional de Cine de Viña del Mar y estamos recién en búsqueda de un festival internacional para estrenar el film. Sólo nos queda conocer el camino a futuro y ver cómo se nos viene.

P.: Tu largometraje ya está en el cine y en festivales, ahora viene el tema de distribuir y quedarse. ¿Cómo ves ese proceso?

A.W.: Creo que estamos viviendo una crisis de distribución en este momento, ayer (noche inaugural) eché de menos esa crítica en el discurso de la ministra de cultura, fue bastante autocomplaciente al decir: “lo estamos haciendo regio, se van a estrenar 24 películas”. Encuentro fantástico que se vayan a estrenar 24 películas, pero lo importante es que la gente las vaya a ver.

Tenemos películas de calidad, que ganan festivales, que ganan premios y no logran generar convocatoria. Hay una cosa que es preocupante y que hay que enfrentar, por eso yo lo digo abiertamente, acá tenemos una crisis de distribución del cine chileno. Las películas duran con suerte cinco semanas en cartelera y eso es realmente paupérrimo.

Además los largometrajes necesitan tiempo para que la gente los conozca, necesitan un tiempo en cartelera para madurar, pero los exhibidores actúan con criterios puramente comerciales y no hay ningún sistema de apoyo legal o estatal que permita a las películas chilenas estar presentes todo el año en las salas de cine del país.

Está súper difícil, se ha visto lo que ha pasado el segundo semestre con películas chilenas, antes quizás hasta 6 meses atrás, había una especie de pacto entre las salas de cine y el séptimo arte chileno. Se establecía que si una película chilena, sólo por el hecho de haberse realizado en el país, tendría un período mínimo de duración en las carteleras, a pesar de que su éxito no fuera el mejor. Así los comentarios boca a boca darían más opciones de que el film se hiciera más conocido.

En definitiva había un trato preferencial entre el cine local y los Blockbuster, que llegan con una estrategia de distribución y un presupuesto enorme, este pacto de honor tiende a equilibrar. El problema es que ya hace un par de meses atrás este trato se comenzó a difuminar y las películas chilenas llegan con el mismo tipo de exigencia de cualquier largometraje extranjero y eso significa que si no reúne una cuota mínima de espectadores por día o por sala, simplemente las sacan de cartelera.