Las Webseries como nueva forma de producción audiovisual

Rodaje_Malviviendo

Por Paula Hernández*

Las Webseries son series de ficción producidas para Internet. Esa sería su definición oficial. LA definición. Pero existen otras formas para describir a este tipo, “relativamente” nuevo, de producciones audiovisuales. Por ejemplo:

“Lo que para el cine son los cortometrajes, para las series de televisión son las webseries”.

De un tiempo a esta parte las series de televisión se han convertido en un fenómeno indiscutible. Las producciones se han multiplicado, han pasado a ser la imagen del canal en el que se emiten, se han programado en el Prime Time diario, e incluso oigo más el término “Seriéfilo” que el de “Cinéfilo”. De hecho hay quienes, como Casciari, se atreven a dar como ganadora audiovisual a la ficción televisiva:

Ya no creo en el cine. Desde que nacieron las series de calidad, me resulta innecesaria la ansiedad de contar una buena historia en una hora y media. ‘A dos metros bajo tierra’ es la mejor película que existe. Dura seiscientas treinta horas.Hernán Casciari

Pero, (siempre hay un “pero”), la creación de series de televisión no está al alcance de todos. Y eso es algo que en la actualidad,  con una tecnología al alcance de las masas y una cultura audiovisual ya “natal”, el resto de personas que no somos productoras no podíamos permitir. Así que  manos a la obra y, paralelamente al crecimiento de las series de los grandes medios, nos hemos atrevido a crear nosotros también. Con menos recursos económicos, con equipos técnicos más reducidos, y utilizando Internet como medio de distribución, de difusión y de emisión: han nacido las Webseries.

Solo en España, desde 2004 que se emitió la primera de ellas, Cálico Electrónico, y hasta 2010 podemos encontrar en la Red más de 100. La mayoría de Webseries se inspiran en la narrativa de la televisión, de hecho tienen a veces los mismos argumentos. Y quizás sea ese mismo anclaje a la pequeña pantalla el que limita a las webseries. Algunas (pocas), con más o menos suerte y calidad que otras, tienen miles de visitas, pero aún así no presentan un valor añadido frente a las series de televisión. No hay innovación.

Sé que todas las historias están ya contadas. Pero recordemos como decía McLuhan “El medio es el mensaje” e Internet es un nuevo medio, que puede ayudar a contar las historias, tantas veces repetidas, de forma diferente: interactividad, inmediatez, hipertexto… La Red proporciona una serie de características que los creadores de Webseries debieran aprovechar para desmarcarse de la televisión y meterse en el bolsillo al usuario de Internet, que es a quién se dirigen. El fin no tendría que ser dar el salto a la televisión. De hecho, varios cinéfilos se están pasando a la ficción para Internet. Las Webseries no son una extensión de las series de televisión, son otro tipo de producción, en otro tipo de medio y con otro tipo de público.

Por lo tanto tenemos los medios, tenemos los conocimientos, tenemos las ganas, e Internet nos da la oportunidad de demostrar que el talento no tiene que estar condicionado por el presupuesto. Hagamos webseries,  buenas WEBSERIES.

Por supuesto, existen ya series para Internet que sí se han percatado de las ventajas que ofrece el medio interactivo y las utilizan en su provecho. Un ejemplo de ellas es Isla Presidencial.

Se trata de una webserie de animación en la que varios gobernantes de países latinoamericanos y algunos europeos naufragan en una isla desierta. Vemos como protagonistas a Evo Morales y Hugo Chávez enamorados mutuamente. Evo desempeñando el papel de inseguro y dependiente, y Hugo protegiéndolo continuamente. Mientras que otros como Lula, Bachelet, Kirchner, e incluso el Rey de España van haciendo apariciones estelares. Todas ellas a través de imitaciones de voz bastante cercanas a la realidad, y gestos también muy identificativos.

Pero lo bueno de la webserie, lo que le da un valor añadido por encima de cualquier serie televisiva, es la libertad con la que los creadores han hecho que sus personajes opinen, se comporten o interactúen entre ellos. Expresan ideas y tienen comportamientos que en cualquier otro medio no podrían reflejarse, pero sí en Internet. La falta de un marco regulador de contenidos en este medio da carta blanca para tocar los temas que se quieran tratar. Para crear cualquier situación sin miedo a perder o ganar espectadores. Sin censura.

Situaciones como: el Rey de España asando a Bachelet en una hoguera o Hugo Chávez cantando junto a Evo Morales “amarnos bien”, y  menos aún la aparición de Obama en cuanto uno de los gobernantes encuentra comida en la isla (final del capítulo 2) no podrían ni plantearse en las mesas de productoras de televisión, o en películas de Hollywood. El puritanismo y la costumbre del recorte de libertades en los grandes medios ha hecho que el elefante ni intente estirar de las cadenas para rebelarse contra esa situación opresiva.

Pero en Internet sí se puede. En Internet podemos crear peces que se hacen el harakiri porque Hugo Chávez no para de hablar, a un Rey Juan Carlos en la Proa de un barco cual Leonardo Dicaprio, o a un José Luís Rodríguez Zapatero construyendo castillos de arena junto a Alan García, colgarlo en Youtube y esperar a que el mismo contenido cree su propia fama. Crea fama y échate a dormir. Así ha hecho Isla presidencial que cuenta solo con 5 episodios y ya tiene más de 30.000 visitas por capítulo. Fidelizando a unos usuarios que por fin han encontrado una ficción de humor, con gusto y  con un tratamiento libre. ¡Felicidades valientes!

 

*Paula Hernández García es licenciada en Comunicación Audiovisual, Máster de Investigación en Comunicación y Periodismo,  Becaria FPI en el Observatorio Internacional de Televisión (OITVE) en el grupo de investigación Convergetvd (CSO2009-12568-C03-01) y cursa el programa de Doctorado de Investigación en Comunicación y Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Podéis seguirla en: http://enawebseriada.wordpress.com/