El tren de las 3 y 10. (3:10 To Yuma)

Por Lorenzo Vilches

Dan Evans (Christian Bale) , amenazado por las deudas de su rancho se topa con Ben Wade (Russell Crowe) el jefe de la sanguinaria banda que acaba de atacar la diligencia con el dinero para el ferrocarril de la Southern Pacific. Arrestado Ben Wade, Dan ve la oportunidad de cobrar 200 dólares por escoltar a Ben a la estación de la ciudad de Contention, donde un tren le llevará a la cárcel de Yuma. El viaje y la espera del tren servirán para conocer la verdadera personalidad de Dan y Ben.

El maestro John Ford decía cuando rodaba un western “no me peleo por obtener un drama, una historia que se preste a la exégesis. Hago todo para no hacer otra cosas que un documental sobre el Oeste tal como ha sido: épico. Y desde el momento en que se es épico, no se puede equivocar. Es la realidad fuera del tiempo lo que se fija en la película.” En esa distancia que separa la realidad de la épica se colocan los grandes western de la historia del cine. El tren de las 3:10 de 1957, dirigida por Delmer Daves y protagonizada por Glenn Ford formaba parte de esa épica del western. El remake de James Mangol (*) de 2007, recién estrenada en España, se apunta también en ese mismo sueño por filmar la historia y la geografía de los héroes de la frontera en la tierra prometida. Aunque más próximo al drama de acción, proponga una lectura del héroe en clave contemporánea. Película de hombres recios y maduros, El tren deja espacio también a la nueva generación que debutó en la colonización respondiendo a la llamada: “Ve al Oeste hombre joven, y crece con el país”. Un chico de 14 años, hijo de Dan, testigo y aliado del héroe, será el escogido para dar el relevo a la generación de héroes de 1800.

La presencia del hijo de Dan está lejos de ser una digresión del relato descarnado de florituras y aderezos familiares que suelen curtir los guiones del western al estilo clásico, como es el de este caso de este nuevo El tren . Pero, y a pesar de lo que afirmaba John Ford, esta película se encuentra cercana a un género que también ha oscilado entre lo épico y lo dramático. Es más, los westerns, desde sus inicios, han poblado las pantallas con subgéneros tales como western histórico-dramáticos, western comedia, western romance.

El estilo narrativo de El tren se aleja de la era arcaica de héroes sin problemas psicológicos o morales como Buffalo Bill, Tom Mix , Hoppalong Cassidy. El tren de las tres y diez , se sitúa más bien entre los western del cuestionamiento de ciertos arquetipos, de la reevaluación de los valores, en tiempos de la mirada crítica hacia Norteamérica. Desde los años Cincuenta hasta los Sesenta se suceden películas con la reconsideración del indio ( La flecha rota , Delmer Daves, 1950), el encuentro con falsos ídolos ( La masacre del fuerte Apache , John Ford, 1948), la cobardía colectiva (El tren pitará 3 veces , Fred Zinnemann, 1952). Los héroes ya no son de hierro como John Wayne, sino neuróticos como los de Arthur Penn ( El zurdo , 1958) fatigados ( Rio Bravo , Howard Hawks, 1959). El cuestionamiento de la épica contuará en los años Sesenta con la muerte de las leyendas ( El hombre que mató a Liberty Valance , John Ford, 1962), los mercenarios desilusionados ( Los siete mercenarios , John Sturges, 1960) , sherifs enfermos ( El dorado , Howard Hawks, 1967). Sólo queda celebrar las grandes derrotas colectivas como El Alamo (John Wayne, 1960) o La conquista del Oeste (Henry Hathaway, John Ford, George Manshall, 1962).

Este El tren mantiene aún los rasgos clásicos del género, “El joven malvado, el sherif, la joven hermosa, y una situación clásica: la persecusión. Otro de los ingredientes indispensable es el ataque de los Indios”, según la “biblia” de Raoul Walsh. Aunque todos estos se encuentran en un fondo atenuado adornado sólo con lo imprescindble del género. Pero Walsh olvidaba citar el duelo, componente básico de todos los western, clásicos, modernos o postmodernos. Y este es precisamente el plano necesario de este nuevo El Tren . Un duelo que no se resuelve en pocos segundos como en los westerns clásicos, ni tampoco como el final de una larga persecusión como en C’era una volta il West (Henry Fonda versus Charles Bronson). El duelo Dan – Ben atraviesa las tres cuartas partes de la película y casi siempre bajo la mirada del hijo que asiste a una lección de valores. Porque de valores y de moral va esta historia narrada con una maestría inigualable, sin estridencias ni falsos recursos. El montaje, la música, la fotografía y los primeros planos son parte inseparable de la fuerza de esta película al servicio del duelo entre dos hombres, uno a favor de la ley y otro fuera de la ley. Pero este duelo se resuelve en el interior de cada uno de los hombres enfrentados, uno por llevarlo al tren, el otro por escapar. Ese enfrentamiento, además de los fusiles y pistolas, es el duelo de la verdad de cada uno. Nadie se asuste, no se trata de una conferencia de valores, sino de la verdad de la confesión durante la espera del tren en el hotel, una verdad voluntaria que revela el interior del ranchero empobrecido (Dan), ahora improvisado héroe por fuerza de la necesidad, y la verdad del forajido impenitente (Ben) que observa cómo hay hombres que se mueven por cosas distintas que el dinero y la muerte del enemigo. Como espectadores dejamos de interesarnos por un momento en el cruce de disparos (todo un recital de fogonazos y descargas para disfrutar). Estamos en la habitación del hotel cercano a la estación, como en un estado de excepción, en un instante excepcional, por el que nos es concedia una mirada al interior de cada hombre, a lo secreto, a lo oculto bajo la capa de polvo, sudor y sangre que los recubre. En ese instante dentro de la habitación, mientras en el exterior se escuchan los trotes de los caballos, los gritos y los tiros de la banda que intenta salvar a su jefe, cada uno parece mirar en perspectiva el pasado y el futuro y reconocer su verdad oculta. La moral de la película está en hacernos ver que el caracter humano se muestra de un modo más claro en situaciones extremas, en medio de esfuerzos excepcionales, no cotidianos.

Estreno en Estados Unidos: 2007

Director: James Mangol

Guión: Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas, Elmore Leonard (Historia)

Reparto: Russell Crowe, Christian Bale, Peter Fonda, Gretchen Mol, Ben Foster, Dallas Roberts, Vinessa Shaw, Logan Lerman, Alan Tudyk, Luce Rains, Chris Browning, Johnny Whitworth, Luke Wilson, Benjamin Petry

Música: Marco Beltrmi

Fotografía: Phaedon Papamichael

Producción: Lionsgate Films/Relativity Media/ Tree Line Films

2 nominaciones a los Oscar por Mejor banda sonora y mejor sonido.

Remake del filme de Delmer Daves, 1957.

http://www.filmaffinity.com/es/evideos.php?movie_id=433829

 

(*) Filmografia de James Mangol * El tren de las 3:10 (2008) Director * Identidad (2003) Director * Kate y Leopold (2002) Director, Guionista * Inocencia interrumpida (1999) Director, Guionista * Cop land (1997) Director * Heavy (1995) Director, Guionista