Encuentro con el director de “Finding Sofía”
Entrevista a Nico Casavecchia

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Por Alfredo Caminos

El BAFICI sigue reinando en Buenos Aires. Aires que se llenan de cine. Finding Sofía se exhibe siempre a sala llena. La prensa ha dado cuenta del éxito de público. En Guionactualidad hemos analizado la obra en una edición anterior.

Entre las actividades propias de este evento logramos que Nico Casavecchia, el director de la película, nos reciba y en una cordial y amena conversación logramos enterarnos de su forma de trabajar. Nos habla de la publicidad, su diario trabajo donde forja su oficio de cineasta. Nos cuenta su gran trayectoria en los más diversos países donde oficia de director, animador y postproducción: China, España, Argentina y actualmente en EEUU. Hasta que llegan las preguntas concretas sobre la película.

A.C.: En primer lugar, felicitarte por la repercusión de Finding Sofía. Pero estamos aquí para ampliar y llevar a nuestros lectores un mayor conocimiento sobre la creacción y el arte audiovisual; por lo tanto, iremos a la primera pregunta ¿Has pensado la narración de Finding Sofía con algún género en particular? 

N.C.: Gracias por tus palabras! Siempre pensé que iba y venía de la comedia al drama. Cuando empezamos a ensayar las escenas con los actores me di cuenta que había nacido comedia. No pensé la película en términos genéricos y me sorprendí un poco al ver que la gente la recibía como una comedia romántica, estrictamente hablando no cumple con las convenciones de ese género, tiene más que ver con el “coming of age”, algo así como auto descubrimiento. Las acciones de la trama sirven para modificar al protagonista, que se descubre a sí mismo gracias a su experiencia. 

A.C.: Hemos visto en la sala que el público responde con risa a las situaciones dramáticas, como si hubiese entrado de inmediato en el plano de la comedia ¿Sería una característica de la historia? 

N.C.: Hay algo mágico en las reacciones de la audiencia, siempre tuve la vocación de hacer reír al público, e incluso ver las situaciones dramáticas con sentido del humor, pero las reacciones son muchas veces inesperadas. El mayor placer de ver a una audiencia reaccionar a la película es precisamente eso.

A.C.: Hay un director norteamericano, Jason Reitman (de Up in the air y Juno) que tiene la particularidad de narrar con mezcla de géneros; y también Alexander Payne, que en Los descendientes aprovecha la modalidad de la comedia para acentuar el drama, ¿de alguna manera has intentado seguir esa línea de trabajo? 

N.C.: Siempre quise que la película tuviese levedad, que fuese a lugares dramáticos pero que los desactivara rápidamente, aliviando al espectador con situaciones que relativizan los problemas de la trama. Un poco inspirado en Cuento de verano de Eric Rohmer o en ciertas películas de Woody Allen como Annie Hall, donde los personajes se ríen de sus circunstancias.

A.C.: A propósito, ¿que directores de cine, o televisión, prefieres o te resultan apropiados como modelos de dirección?

N.C.: Me cuesta responder porque tengo miles de influencias, casi todas muy dispares entre sí. Si tuviera que citar influencias directas diría que contemporáneos como Noah Baumbach con sus primeras películas y los cortos de Don Hertzfeld me influenciaron mucho.

A.C.: ¿Algunos de esos directos han influído en tu formación profesional? O, por el contrario, ¿has sido influenciado por otros estilos y tendencias? 

N.C.: Yo soy autodidacta, el proceso de aprendizaje tiene que ver con la observación de tantas cosas que es imposible saber de donde salen. En particular creo que mis primeras experiencias con el cine fueron de la mano de mi viejo, que me mostraba películas antiguas, en particular los clásicos italianos de los 60 y 70s, eso fue mi primera escuela. Después llegaron mis años de artes visuales, haciendo diseño gráfico y animación que creo me ayudaron a entender la síntesis de cómo contar historias visualmente.

A.C.: Veo que no pierdes la manera tan argentina de referirte a tu padre con el cariñoso nombre de “viejo”, sin duda un cinéfilo de referencia. En la película hay varias escenas paradigmáticas y hasta simbólicas. Cito una, cuando el personaje central reacciona por primera vez, mostrando su faceta más firme, tiene en sus manos dos huevos de gallina ¿Estaba en el guión, fue idea de dirección, lo aportó el actor? 

N.C.: La idea de los huevos de la gallina la encontramos en el set cuando estábamos trabajando la puesta con los actores. Yo intenté estar abierto a estos hallazgos durante el rodaje, abandonar un poco las pre concepciones y la planificación de la etapa de pre producción para ser capaz de ver estas cosas. Creo que fuimos capaces de capturar varias de estas ideas que surgieron espontáneamente.

A.C.: Federico Fellini solía decir que si se lograba el 60% de lo planificado en un guión había que darse por satisfecho. Si acuerdas con esa premisa ¿cuál sería el porcentaje que has logrado en tu obra? 

N.C.: Creo que estamos abajo del 60% de Federico, y por arriba del 30%, algo en el medio. Creo que la película captura el espíritu del guión, pero también sé que muchas cosas las fuimos encontrando en el camino. Me fascinan los directores que tienen la capacidad de visualizar situaciones con precisión y capturarlas en el la escena. Cuando ocurre ¡es maravilloso!

A continuación, Nico Casavecchia nos cuenta de sus proyectos, dos ideas para películas y otra como serie de televisión. Estaremos atentos a las nuevas producciones y a la espera de nuevas salas llenas.