Festival de Cine Internacional de Viña del Mar tiene nuevo director artístico: el arquitecto Claudio Pereira Navarro

ClaudioPereira_editedLa historia del Festival de Cine Internacional de Viña del Mar tiene hitos de entusiasmo y calidad humana como la del doctor Aldo Francia que bajo su entusiasmo por la medicina y el cine, junto a un grupo de amigos, formó el Cine Club de Viña del Mar que dio paso, en 1967, al Primer Festival de Cine Latinoamericano denominado Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos.En el año 1969 se realiza la segunda versión, pero tras la dictadura militar de Pinochet tiene un receso hasta el regreso de la democracia, abriendo sus puertas al público en forma ininterrumpida, posicionándose en la ciudad de Viña del Mar como uno de los festivales de cine de Hispanoamérica que recibe a directores nacionales e internacionales para hablar y compartir con el público lo mejor de la producción del cine Iberoamericano.

Por Miguel Chamorro *

Claudio Pereira, su nuevo director, ha sido nombrado para  en el cargo el pasado mes de mayo por el Ayuntamiento de Viña del Mar. Arquitecto de formación profesional en la Universidad de Valparaíso y Diplomado en Estudios de Cine en la misma institución, ha dedicado gran parte de su carrera al área formativa del cine y actividades de gestión cultural en muestras de Cine Club Universitario, retrospectivas del cine chileno y maratones de cine nocturno bizarro y horror en la ciudad de Valparaíso. Su pasión por el cine ha sido continuada y  en 2005 funda “INSOMNIA, alternativa de cine”, un programa para difundir películas mundiales y cine chileno con entrevistas a directores, que logra su consolidación con el Fondo Nacional de las Artes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Ha cultivado la enseñanza y comunicación del cine en programas de televisión y revistas impresas como Noctambula, donde fue editor. Su nueva responsabilidad es preparar la 27ª versión de uno de los eventos cinematográficos más importantes de Viña del Mar, que tendrá lugar entre el 1 y 5 de septiembre de 2015.

¿Qué significa para ti el Festival de Cine de Viña del Mar?

Hace 20 años que asisto a este festival de cine, y es junto al Cine Arte de Viña el espacio donde me inicié en el cine. No había Internet, el cine nacional tenía bajísima cobertura y los lugares donde se veía cine más allá de la cartelera eran muy escasos. El festival siempre lo vi como una gran oportunidad en muchos sentidos. La oportunidad creativa para decir, expresar y mostrar una realidad con mayor profundidad que la mostrada por los medios de comunicación. La oportunidad de romper, por una semana al año, con cierto sentido común que permitía asombrarse con un cine latinoamericano muy desconocido. A medida que me iba formando como cinéfilo fui cada vez más crítico de espacios como el festival de cine, donde este debía cumplir con un perfil. Lo que fui entendiendo, a medida que programaba ciclos y muestras, era que el acto de “curar” se alejaba completamente de nuestra noción básica de seleccionar, de reunir en un programa, sino más bien tenía relación con saber a cabalidad, estudiar, investigar y posteriormente dar cuenta de preocupaciones en torno por ejemplo sobre el arte contemporáneo, la política y la sociedad. Al final de cuentas sobre la cultura. El Festival de Cine de Viña debe dar cuenta sobre la cultura, transversal al hecho de lo latinoamericano, cruzarlo y mirarlo en profundidad, verlo como algo dinámico, mestizo, híbrido, en pleno movimiento. El festival es una manera de hacer transmisión de conocimiento, de contagiar el entusiasmo por aprender, por escuchar lenguas, acentos y modismos. El festival es por excelencia el lugar de la diferencia. Hay manifestaciones de celebración que son desbordantes y masivas, pero se agotan rápidamente. Esperar una función en un festival es vertiginoso, pero se digiere por mucho tiempo, es una vibrante experiencia.

Con tu nuevo cargo, ¿Cuáles son las prioridades que vas a desarrollar?

En primer lugar debo comentar que todos los festivales deben innovar, ser muy críticos de sí mismos. Por naturaleza los festivales son algo vivo que se alimentan de expresiones y manifestaciones humanas y están hechos para el goce y el disfrute. Gozar de la inteligencia es lo que debiese marcar una gestión, por lo que el festival es siempre algo inconcluso que mientras implementa algo, está rectificando otro y así mismo perfeccionado otro aspecto. No existen los cambios arbitrarios, por lo que las principales prioridades de esta gestión se pueden mencionar de la siguiente forma: seducir, hacer visible y poner en valor. La primera, en relación con los espectadores que deseamos que compartan y disfruten lo que a nosotros nos ha maravillado de lo que estamos programando. Seducir significa encantar, acercarnos y por lo tanto el Festival debe ser un espacio cálido. La segunda dice relación con hacer visible, tanto las obras como a los creadores que asistirán a Viña. Que la ciudad y la región esté en conocimiento, se involucre y tenga la experiencia. Sabemos que  informarse en un catálogo, hacer una fila para una función y ver una película junto a otros en una sala es cada vez más escaso, pero justamente esa condición única es lo que lo deja fuera del espacio cotidiano y lo convierte en una ocasión especial e irrepetible. Y en tercer lugar no puede  desconocerse que el festival tiene prácticamente 50 años en la historia de Chile y de Latinoamérica. Que nace como encuentro de cineastas latinoamericanos y que esto provoca e impulsa a otros cines en el continente. Es imposible no saber que el Festival estuvo 20 años clausurado por su vocación convocante  y manifestación cultural incongruente con una dictadura. Y en especial es imposible dejar afuera a todos los cineastas brillantes que pasaron por este Festival. Por todo lo anterior, uno de los ejes de esta gestión es poner en valor al festival como la gran reunión de cines que miran y piensan desde Latinoamérica. Este año Cuba es nuestra gran invitada y, por lo mismo, habrá una especial preocupación para seducir en torno a ella, hacerla visible y ponerla en valor. Es también por lo anterior que hemos querido este año desde Latinoamérica mirar desde nuestras costas hacia otras más lejanas pero con mucho en común. Este año miraremos más cerca al Asia Pacífico, para ellos hemos invitado a tres culturas que generosamente compartirán parte de su cinematografía

A tu juicio ¿Qué tipo de películas y cortos debería tener el festival para la presente versión?

Uno puede observar el gran dinamismo que en la actualidad las películas mueven. Atrás quedaron esos modelos de gestión donde las obras son de escaso dominio y apuntan a públicos muy locales. Ya es muy poco probable distinguir o definir cuáles son los espacios de circulación y por lo tanto cada vez caminamos hacia rutas mundiales de películas. Lo anterior no tiene nada que ver con tener películas con lenguajes estándares y hechas para las masas. Por el contrario, el abrir las fronteras de los festivales permite que espectadores de distintas latitudes estén en presencia de obras hechas en las antípodas, con códigos particulares y es en ese hecho que un Festival permite hacer la conexión. Por todo lo anterior resulta importante que las obras hablen desde su particularidad, desde su espacio, con desparpajo, con desmesura y con una conciencia del lenguaje, no así de una repetición de códigos canónicos. El Festival es una oportunidad, ya lo mencionaba anteriormente y, como tal, es el espacio, una especie de cesura por donde mirar algo diferente.

* Master Gestión Cultural, UPLA; Doctorando Comunicación y Periodismo, Universitat Autònoma de Barcelona.