LAS 12 REGLAS DE UN GUIÓN EFICAZ

Por W. Martel

Este artículo escrito por un guionista profesional norteamericano multiplica los consejos concretos de base. ¿Qué hacer cuando se debe recortar un guión de 136 páginas en el cual cada palabra vale oro? ¿Cómo manejar el hacha después del bolígrafo?

Usted ha terminado su guión y es una maravilla. Hay de todo: personajes magníficos con sus conflictos interiores, grandes momentos de emoción que romperán los corazones, una cautivante historia de un impacto visual intenso, diálogos para llorar de risa, escenas dramáticas tan fuertes que todas las estrellas se pelearían por interpretarlas, conflictos espectaculares que originarán explosivas frases de publicidad, todo esto sostenido por un sorprendente concepto de fondo capaz de originar auténticas reflexiones. Pero quedan algunos problemas: su guión tiene 136 páginas, su nombre no es Randall Wallace y hay pocas oportunidades para que David Lean salga de su tumba en un plazo razonable. Así pues, antes de enviarlo, se impone un poco de recorte.

¿Más malas noticias? Aquí están. Los guiones se deben recortar. La media era de 120 páginas, pero eso ha venido a quedar en alrededor de 110, salvo si se escriben comedias. Haya que reducir el suyo a menos de 120 páginas para que haya alguna chance de sobrevivir en la jungla de Hollywood. Incluso si llega hasta 119, siempre será mejor que 120. Si ha visto Bowfinger , sabrá que la primera cosas que se hace en los estudios es la de saltar al final del texto y verificar el número de páginas. ¿Qué va a cortar en su maravilloso guión para que este número caiga a 119, mejor a 110?

1. Suprimir las redundancias

Cuando un guión es demasiado largo, el problema incumbe principalmente a la redundancia de las informaciones. Los autores temen frecuentemente que sus lectores no recuerden tal información importante, que tal escena no sea percibida con el peso que merece: entonces, se repiten. Bien, es inútil informar al público más de una vez. La “regla de tres” vale cuando se ha establecido una estructura para luego escapar enseguida de ella. Si el lector pasa por alto la información la primera vez que se le ha dado, no es su culpa.

Asegúrese que cada escena, cada línea del diálogo aportan informaciones nuevas. Si la escena se dedica a reciclar lo ya dicho, suprímala. Recientemente leí un guión policial que se abría con un crimen y el interrogatorio de todos los testigos, y cada testigo contaba exactamente lo que mostraba la escena inicial. No había ninguna información nueva, ningún indicio que hubiera dado una información errónea susceptible de lanzar a los investigadores sobre una pista falsa. El autor nos gratificaba ¡con una media docena de resúmenes de su escena de apertura! Pero dime amigo, ya lo hemos visto, tu crimen, ¡entonces enséñanos alguna cosa que no sepamos!

Poner mucha atención a las escenas entre los mismos personajes. Si su héroe y su ex mujer tienen tres escenas donde comienza el fracaso de su matrimonio, cada escena debe tratar no solamente acontecimientos diferentes sino también aspectos diferentes del fiasco. Explorar emociones diferenciadas. Encontrar tres razones para la ruptura y concentrar cada escena sobre cada una de ellas. Engaño, irresponsabilidad, egoísmo. ¿Cada una de ellas aporta informaciones que no se encuentran en el guión? Si no,¡ a suprimir!

2. Cortar las frases

¿Repite tres veces la misma cosa? Esto es tan corriente entre los autores que debe haber alguna ley genética. Tenemos tendencia a hacer tres frases para una información que necesita una sola. Aún si cada una de las tres contiene elementos de información diferentes, su tenor esencial es redundante. Podríamos fácilmente combinarlos en una sola: “El automóvil verde está aparcado cerca de la vereda. Es un Camaro descapotable modelo 1967, recién pintado y en perfecto estado. George abre la puerta, sube al coche, introduce la llave en la cerradura, pone el motor en marcha, embraga y parte.”

“George sube en su descapotable, un Camaro 67 verde, y parte” Otro ejemplo:

“Un tramo sinuoso de autopista californiana. Circulando cerca del borde de la costa que domina el Pacífico. Las altas olas se estrellan sobre la playa de abajo, y las gaviotas vuelen en el cielo. Una flota uniforme de automóviles, de camionetas y de 4X4, todos cargados de planchas de surf o remolcando motos acuáticas, se dirige hacia la playa pública más cercana, a mucos kilómetros. Los vehículos frenan, y mientras la circulación se ralentiza, nosotros nos concentramos en una caravana Dodge con dos planchas de surf en el techo. En el interior se encuentra una joven familia de cuatro personas.” (Cuando entrarán en el automóvil, usted describirá la familia).

“Una caravana Dodge con dos planchas de surf sobre el techo se halla en una atasco en la estrecha ruta que bordea el océano que lleva a la playa”.

¡Setenta palabras menos! Retome su texto línea por línea y corte todo lo redundante. Incluso si sus lectores no son genios, pueden como mínimo adivinar que un atasco de circulación provocará frenazos y añadirán ellos mismo este detalle. ¿Las olas que se estrellan, las gaviotas? Nos las hemos imaginado, al mismo tiempo que el océano. Ninguna necesidad de descripciones detalladas: sólo cuenta lo que es necesario para la historia.

La misma cosa vale para el dialoguista. “Tú sabes, Jeff, es el género de situaciones que se afronta generalmente con, digamos, un poco de sutileza. No apisonando como un buldózer. Tú comprendes, adivino como quieres tomártela. Solamente, perdóname que te lo diga: las frases del género ‘Arreglemos todo eso sin sentimentalismos’, yo encuentro eso aborrecible.” Es tres veces la misma información. Encuentre la frase perfecta que condensará muy exactamente lo que quiere hacer decir a su personaje. Póngala, termínela…y termine. Si sus personajes dan vueltas alrededor de la noria, los espectadores irán a proveerse de palomitas en el hall, mientras que nuestro negocio es fijarlos en sus butacas.

3. Comenzar lo más tarde posible

Si su guión no arranca antes de la página 30, se debe seguramente a que comienza demasiado pronto. Supongamos que pone en escena un hombre de negocios que, testigo de un crimen durante su pausa-almuerzo, ha podido ver al asesino. Se va a la policía, y su descripción permite establecer un retrato robot. El retrato se parece a tres sospechosos bien conocidos de la justicia. Se lleva a los tres tipos para una sesión de reconocimiento y se les pone a su lado a dos policías que corresponden poco o más a la descripción. El testigo observa los cinco hombres alineados y reconoce al asesino: ¡es uno de los polis!

Ciertamente, usted puede comenzar su narración mostrando el testigo que se despierta por la mañana , toma su automóvil para ir a la oficina, trabaja toda la mañana, sale para almorzar… y asiste al crimen al final del acto 1. Sólo que la historia no comienza verdaderamente hasta que él no ha visto este crimen: todo lo que antecede puede servir para caracterizar su personaje principal, pero es aburrido. Todo esto pasa antes que la historia comience.

Entonces, haga partir su guión en el último momento. Dado que la historia no puede comenzar antes que su hombre de negocios haya asistido al crimen, ¡este es momento del comienzo de su guión!. Comience en el instante donde los acontecimientos se precipitan, donde las cosas comienzan a suceder realmente. Es inútil que se vea gente que da los buenos días y de intercambiar las banalidades de costumbre antes de llegar al nudo de la conversación. También son inútiles los pequeños momentos de vida cotidiana que preceden al desenlace de la historia. Es el nervio de la cosa lo que nos interesa. Corte todo lo que la envuelve, lance la historia en el momento que ésta se hace fuerte.

4. Comience lo antes posible

El mismo imperativo se aplica al final de las escenas y en la conclusión de los guiones. Sepa terminar antes que venga el aburrimiento. Con frecuencia, en la vida real, las conversaciones se estiran hasta el cansancio de las palabras. Incluso las discusiones más encendidas alcanzan un estadio donde el calor comienza a disiparse poco a poco. Al final de una escena, tales recaídas aburren a las piedras, ¡entonces córtelas! Termine sobre un diálogo intenso, enseguida corte y pase a otra cosa. Los actores prefieren salir de escena después de una réplica fuerte, y es su trabajo dársela. Cuando su historia está terminada, no siga. En su libro Adventures in the Screen Trade,William Goldman expresa su admiración por la limpieza en Con la muerte en los talones, donde toda una serie de intrigas entrecruzadas se resuelven en una escena cautivante y dramática que dura solamente algunos segundo en tiempo real. Una vez que ha terminado su película, no tarde ni un instante más. Seguramente ya se habrá encontrado en una sala de cine donde los espectadores se levantan para salir desde que el malo de la historia ha sido tumbado. Efectivamente, ¿qué más hay que ver? La famosa escena donde el poli recupera su contrato y estrecha a la joven en sus brazos, ¡que monumento al aburrimiento!

Haga en modo que la película termine en el momento en que la historia terminó. Si no hay más historia que contar, su texto no debe tener una página de más. Esto significa que toda la última escena debe contener todas las últimas informaciones, que serán las últimas palabras de su guión. Corte el resto.

5. Presentación de los personajes

Yo le he invitado a una reunión. Le presento a mi amigo Georges, un abogado que se ocupa en este momento de un sonado proceso por asesinato. Cinco minutos más tarde, le presento a mi amigo Georges, un padre divorciado que tiene una hija de 12 años. Pasan diez minutos y le presento a mi amigo Georges que entrena al equipo de fútbol donde juega su hija. Pasan otros cinco minutos, después de los cuales le presento a mi amigo Georges que… Seguramente, puedo pensar que presentarle Georges muchas veces es interesante, porque en cada vez le doy informaciones nuevas sobre él. Pero seguramente usted siente unas terribles ganas de gritarme: “¡Vale, es Georges! ¡Ya nos has presentado! ¿No podrías habernos explicado todo eso la primera vez?”

Si necesita cuatro escenas para presentar un personaje – cada uno insistiendo en un aspecto diferente de lo que es – usted hará que el público le grite enfadado. Invente una escena, una sola, donde todo lo que es importante en Georges se hará saber claramente. Un personaje, una escena de presentación.

6. Combine las escenas

El mejor modo de reducir el número de páginas es combinar las escenas. Pero, asegúrese que cada escena de su guión cumple tres funciones a la vez: hacer avanzar la historia, valorizar los personajes y suscitar las emociones en el espectador. A veces un largo guión contiene escenas que no cumplen más de una de estas funciones, y se necesitan tres veces más de escenas para que todo sea dicho. Si su problema es éste, hay que esforzarse en combinar las escenas de manera que el momento fuerte para el personaje coincida con un conflicto que hará avanzar su narración y comporte un verdadero componente emocional.

No tema repensar complemente ciertas parte de su guión. Supongamos que ha escrito una escena sentimental en un restaurante, una persecución en automóvil y una escena donde el héroe está en el baño y de improviso toma conciencia de lo que prepara el malo. Tres excelentes escenas, puede ser, pero dos de ellas deberán saltar. Así que lleve a su héroe y su historia del corazón a la persecución en coche y hágale comprender lo que prepara el malvado en el momento en que negocia un asunto con él. Una sola escena. Pierde la del baño, pierde la del restaurante, pero se encuentra con una sola escena que combina todos los elementos y que, en razón del contraste entre ellas, será posiblemente mejor que cada una de las tres escenas de origen.

7. Los detalles inútiles

Los detalles inútiles que se encuentran con mayor frecuencia en las descripciones son de dos clases: aquellos que nos repiten lo que ya sabemos y aquellos que nos enseñan cosas sin interés. Esa soberbia descripción de la sala donde trabaja la brigada de policía, ¿la han visto? No había necesidad. Todos nosotros hemos visto Policías de Nueva York u otras series policiales y sabemos muy bien a qué se parecen esas salas. Indicar donde ocurre la escena es una descripción suficiente. Lo mismo con esa descripción de la cabina de un Cessna donde se explica cómo funcionan los manómetros. Francamente, ¡nos importa un comino! Eso muestra que usted ha investigado pero no hace avanzar la historia. La producción alquilará un Cessna para la escena, y habrá manómetros en la cabina. Nadie está llamado a construir su avión: por tanto, no se necesita una descripción detallada. Corte todo lo que no sea necesario a su historia.

8. Escenas sin conflicto

Si una escena no hace intervenir ni al protagonista ni a su adversario, usted puede probablemente cortarla. Son estos dos personajes quienes llevan la historia. El tema de su guión: el protagonista y los conflictos con su adversario. Generalmente, una escena en la cual ambos están ausentes está fuera de lugar o no tiene interés.

Todas las escenas deberían encerrar una forma de conflicto: un personaje quiere obtener algo de otro y maniobra o lucha para obtenerlo. Toda escena sin conflicto es un peso muerte. Suprímala.

9. Todos los caminos deben llevar al objetivo

¿Su guión tiene la enfermedad de las intrigas secundarias? ¿Contiene muchas escenas soberbias, con personajes soberbios… que no sirven para nada? Sus tramas secundarias están allí para reforzar la trama principal. Ellas son una parte importante, no son piezas de adorno. Deben surgir del interior de su historia, y tener un lazo directo con el conflicto central. Pueden estar relacionadas con el protagonista, o con su adversario. Pero si usted tiene una escena en donde el protagonista encuentra a un abogado para pedirle consejo y enseguida usted sigue a este abogado para explicar sus relaciones con su hija que es una adolescente perturbada, está inventado una trama secundaria separada del tronco de su historia y un personaje desprovisto de función (la hija del abogado). Haga en modo que sus intrigas secundarias estén siempre relacionadas con el protagonista o con su adversario. Todos los caminos deben llevar al objetivo. Si puede suprimir una trama o un personaje secundario y nadie le echa en falta, ¡corte!

10. Escenas que deambulan

¿Hay en su guión escenas que se pierden? No es raro que una escena se vaya a vagabundear por un pequeño camino lateral, que es encantadora – pero que no conduce a ninguna parte. Pero nuestras historias no deben deambular, incluso si eso es algo divertido. Examine cada escena y pregúntese: ”¿a qué sirve esto?”. Luego suprima todo lo que se aparta de su cometido. Corte la parte que se mete en un callejón sin salida. Si no hay ficción en la historia, sacúdaselas de encima, incluso si es una muy buena escena.

Recuerde que somos contadores de historias, no contadores de escenas. Si una parte de sus escena no está al servicio de la historia, corte. Lo que se debe considerar siempre es la totalidad del cuadro.

11. ¡Concéntrese! ¡Concéntrese! ¡Concéntrese!

Yo comencé mi carrera escribiendo guiones para telefilme, con un límite impuesto de más o menos quince roles hablados y ocho decorados. ¿Camareros, chóferes de taxi? ¡Eliminados inmediatamente! ¿Las escenas del tipo “X espera en tal lugar durante un tiempo X”? ¡Nadie las espera durante un telefilme! Suprima todos los lugares y personajes que no tienen importancia. Dos años más tarde, escribí para los grandes studios los guiones de películas de gran presupuesto, pero continué limitando el número de mis personajes. Pregúntese: “¿Por qué este personaje es importante? ¿Cuál es su función?” Si no es esencial a la historia, ¡fuera!

12. El último recurso

Meta su guión en un cajón. Luego escriba una lista de todas las escenas necesarias para contar su historia. Relea bien y suprima todo lo que no es indispensable. Después de lo cual, ponga la lista de un lado, su guión del otro y compárelos hasta que ambos coincidan. Y la próxima vez, no deje escapar su historia. Recuerde, controlar es su trabajo.

Cada vez que releo un guión, encuentro cosas que cortar: aquí, he dejado durar una escena dos líneas demás, allí tengo una historia secundaria (e inútil) que me ha hecho inventar una escena de puro relleno, allá tengo todavía dos personajes que puedo combinar en uno solo que asegurará las funciones unificadas de ambos … Todo eso permite eliminar algunas escenas. Y si hallo siempre cortes que hacer, seguramente usted los encontrará también.