Miami como hervidero de telenovelas (II)

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Artículo publicado en The New York Times el pasado 8 de marzo 2012, por Amy Chozick y traducido por Paula Hernández*

Recién asoma el atardecer, en un estudio cerca de Hialeah, Florida. Camila sangra, y la astuta Sra. Soto señala con el dedo a Lucrecia, la seductora de “El Talismán”. Vestida con una bata roja, Lucrecia jura que no había organizado ningun complot para asesinar a Camila y a su novio, Pedro.

“¡Corten!” Grita el director y las actrices se toman un decanso.

La Sra. Soto, ex Miss México y Miss Mundo, llevaba 10 años tratando de comenzar una carrera cinematográfica en Hollywood antes de mudarse a Miami y que le ofrecieran el papel protagonista en ‘Eva Luna’, una novela de Univisión con más de 4,4 millones de espectadores.

‘De repente eres famosa, y entras a los restaurantes y los camareros y todo el personal te conocen y quieren una foto contigo’ dice Sra. Soto.

Encontrarse con estrellas de las telenovelas en el supermercado o en la acera de enfrente es todavía nuevo para los residentes de Miami. “Le dije a Aarón que tenía que ir con cuidado al caminar por la calle porque las señoras mayores le golpearían con sus bolsos”, explica Gonzalo Bernal, gerente de producción en “El Talismán”, refiriéndose a Aarón Díaz, quien interpreta al guapo malvado de la serie. El actor confirma que los habitantes de Miami “ya están empezando a odiarme”.

Las telenovelas siempre han tratado temas sociales con tintes melodramáticos: la reforma agraria en Brasil, la droga en México o las libertades civiles en Venezuela, por ejemplo. “Pienso en ellas como posmodernas historias de Cenicienta”, dice Thomas Tufte, autor de “Living With the Rubbish Queen: Telenovelas, Culture, and Modernity in Brazil.”

Al crearse en Estados Unidos, las novelas contienen mensajes sociales acerca de los problemas que afectan mayoritariamente a los hispanos residentes como: la diabetes, la importancia de una educación universitaria y las brechas generacionales entre los hispanos nacidos en USA y sus conservadores padres y abuelos.

Una de las novelas de mayor éxito de Telemundo en 2010, “Más sabe el diablo” (“The Devil Knows Best”) se centraba en un personaje que trabajaba en el censo, enviando un sutil mensaje a los espectadores sobre la importancia de ser contados. “La gente en los Estados Unidos quiere saber que estamos escribiendo para ellos”, afirma Joshua Mintz, vicepresidente ejecutivo de Telemundo Entertainment.

Univision, la cadena Nº1 de habla hispana en EEUU, también incluye temas sociales pero en menor grado.”No voy a mentir, el triángulo amoroso de tres vías sigue siendo el tema que más interesa en las historias”, señala César Conde, presidente de Univision Networks.

A Miami aún le queda un largo recorrido en comparación a Hollywood cuando se trata de condiciones laborales. En cierto modo, esta nueva industria refleja los primeros días de Hollywood. Los estudios todavía tienen contratos exclusivos con los actores, y los sindicatos son prácticamente inexistentes. Los actores a menudo trabajan 10 horas al día y los escritores deben entregar guiones de 45 páginas cada día.

Las novelas de bajo presupuesto significan para las networks que no pueden gastar dinero en grandes estrellas. Por el contrario, las buscarán en América Latina o harán llamamientos en todo el país para encontrar aspirantes con talento de habla hispana.

“Somos la televisión en español”, bromea el Sr. Conde. “Usted gana y, entonces te presentamos durante 100 horas semanales”

*Paula Hernández García es licenciada en Comunicación Audiovisual, Máster de Investigación en Comunicación y Periodismo,  Becaria FPI en el Observatorio Internacional de Televisión (OITVE) en el grupo de investigación Convergetvd (CSO2009-12568-C03-01) y cursa el programa de Doctorado de Investigación en Comunicación y Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Fuente:

http://www.nytimes.com/2012/03/09/business/media/telenovelas-popularity-brings-business-to-florida.html?pagewanted=1&_r=1