¿The Girlfriend Experience una serie anti romántica?

the girlfriend experience

Por Lorenzo Vilches

La novela romántica tuvo su apogeo en los años 70 (casi un 60% de ventas del género) en Norteamérica, sus historias seguían centrándose en la sociedad patriarcal como medio en el que la mujer debía desenvolverse, la perpetuación del héroe por encima de la siempre aspirante a heroína, cuya felicidad se subordinaba al triunfo del varón, etc.

A partir de los 80 se comenzaron a modernizar los contextos sociales de sus contenidos incluyendo relaciones extramaritales, descripciones explícitas de relaciones sexuales y toda clase de géneros narrativos dirigidas a un  público adulto. Con la proliferación de la novela romántica, como sucedió con la telenovela en Latinoamérica, se desarrolló paralelamente un foco de estudios llevados adelante por especialistas en cultura popular y el feminismo crítico. Muchos de estos estudios plantearon la pregunta de si la novela romántica no contribuía a desandar todo el progreso crítico y empoderamientos social de la mujer que se había ganado  en los años  anteriores.

The Girlfriend Experience es la serie de 13 episodios, 30 minutos por emisión, estrenada en la temporada de abril de 2016 y emitida por  Starz y Fox. Basada en la película (2009) homónima del guionista, productor y director  Steven Soderbergh, la serie ha sido escrita y dirigida por Lodge Kerrigan y Amy Seimetz. En esta ocasión Soderbergh – que se había dado a conocer con Sex, Lies, and Videotape (1989), película que tuvo un éxito sorprendente de crítica, en mi opinión demasiado generosas  – se limita a ser productor ejecutivo. Soderberg tiene en su haber, una larga filmografía – entre ellos, Ocean’s Eleven (2001) y Solaris (2002) – y tampoco es nuevo en esto de las series : Gossip Girl (2007-2012) y The Nick (2014). The Girlfriend Experience es una serie con una aparente historia anti romántica cuya trama está basada en el punto de vista de una mujer, una prostituta de lujo con domicilio en Chicago, en realidad una ninfómana que puede permitirse vivir holgadamente de su afición al sexo, sea con pareja, tríos o lo que se presente. La historia, con localizaciones de lujo y departamentos de 500 metros cuadrados, nos cuenta la historia de la protagonista,  Christine Reade (Rily Keough),  compartiendo su tiempo como becaria en un importante despacho de abogados y asistiendo a  clases de derecho en la universidad con más desgano que motivación.

The Girlfriend Experience se nos presenta en los primeros episodios  como la contrafigura de la mujer romántica de la literatura. La intriga de la serie está centrada en el mundo sexual más que emocional de la protagonista. Christine es la heroína insensible y autosuficiente capaz de controlar en cada momento sus emociones, simulando con suma profesionalidad su papel de chica sexi, la confidente atractiva y compañera dócil, siempre dispuesta a satisfacer los  caprichos y requerimientos sexuales de sus clientes.  Ella mantiene el control total de las situaciones y  se mueve entre una poderosa posición adquirida rápidamente entre los hombres, ejecutivos solitarios y estresados, ricos aunque permanentemente  en el alambre de sus carreras. Christine se desliza con comodidad entre hoteles y departamentos, ejerce brillantemente su habilidad para la conversación y la seducción, simula  satisfacción sexual con sus partners para terminarla solitariamente una vez de vuelta en su departamento.

No se busquen emociones ni identificaciones en la serie, las confidencias y  los momentos del compadecer junto a una copa son solo parte de la gestión profesional de una chica de compañía. Tampoco se esperen escenas de sexo ni atrevidas ni excitantes; la cosa funciona más o menos en forma previsible. Incluso podrían ser las secuencias más aburridas de la serie.

Así que se hace difícil pensar en una segunda temporada si las cosas siguen como hasta ahora.  Pero no. La serie incorpora una subtrama que nace de un punto de giro a mitad de la temporada. La complicación arranca con la relaciones laborales de la becaria en la empresa de abogados. Una relación becaria / jefe (David Tellis , interpretado por Paul Sparks, el escritor en The House of Cards)  determinará, por el momento, la primera crisis. Mientras tanto, a medida que transcurren los episodios de Christine en los privadísimos departamentos de las citas,  inician paralelamente  las intrigas  y problemas colaterales que conllevan  los menesteres del sexo de pago. A partir de este momento se abre una brecha de dudas allí donde parecía una historia anti romántica. Y con ello parecen aflorar los modelos de las novelas románticas tradicionales.  A partir de aquí nos parece reconocer una vez más la sanción moral de los autores de novelas románticas.

La mujer emancipada y la libertad de prejuicios con que se escribe el guión de la vida de la prostituta en la serie no logra ocultar una visión tradicional.  La moral del género continúa perpetuado un programa narrativo para  la mujer  sancionada por apartarse del objetivo: dedicación al trabajo y la familia cuyo premio es preservar  una reputación por encima de todo. Una heroína moderna sí, pero sancionada por la moral romántica.